San Rafael, Mendoza miércoles 30 de septiembre de 2020

365 Tentación: oliva, el sabor del aceite…

Un gusto rico y distintivo es una de las características del aceite de oliva, un producto bien cuyano, cuyo consumo ha sido promovido por  365 Tentaciones, el programa de promoción e investigación del Ministerio de Economía, Infraestructura y Energía. Folletos, mantelería con papel a todo color e información sobre zonas de cultivo, propiedades saludables y recetas, sumado a las catas han sido algunas de las herramientas empleadas para la puesta en valor de este alimento, cada vez más usado a nivel mundial.

Se lo considera un alimento saludable con distintas propiedades beneficiosas para el organismo. Contiene ácido oleico y sustancias antioxidantes como vitamina E y polifenoles. Ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, ya que aumenta el colesterol bueno. Es regulador del aparato digestivo.

En nuestra provincia los cultivos de olivos se ubican principalmente en San Rafael y, en el oasis Norte, en Maipú.

Caber señalar  que, de acuerdo a nuestro Código Alimentario Argentino, se denominan aceites de oliva:

  • Vírgenes: a los obtenidos del fruto del olivo únicamente por procedimientos mecánicos o por otros medios físicos en condiciones, especialmente térmicas, que no produzcan la alteración del aceite, y que no haya tenido más tratamientos que el lavado, la decantación, la centrifugación y el filtrado.
  • Refinados , obtenidos por presión y sometidos a procesos de refinación
  • De oliva (sin otra denominación) a la mezcla de aceite de oliva virgen con aceite de oliva refinado.

Sabías que

La Arauco es la variedad emblemática de aceituna en la Argentina. Es la resultante del cruce de variedades traídas por los españoles. Tiene una relación carozo – pulpa inmejorable y contiene entre un 18 y un 23 % de aceite. Sirve tanto como aceituna de mesa como para elaborar aceite. Es el olivo más antiguo de Argentina, es cuatricentenario y es llamado padre de la olivicultura Nacional.

Cata de Aceites

La cata de aceite de oliva comprende la fase olfativa, donde se identifican y cuantifican los aromas y su intensidad. La fase de boca donde el catador analiza los atributos dulce, amargo, picante y astringente (sensación residual en la superficie de la lengua) del aceite. Por último, la fase retronasal, tras ingerir el aceite, este calienta a la temperatura corporal y desprende volátiles que, por vía retronasal, permiten identificar aromas secundarios y confirmar los percibidos en la primera fase olfativa.

 

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