San Rafael, Mendoza martes 01 de diciembre de 2020

Homenaje a un grande que pensaba “en americano” Parte II – Por:.Carlos Benedetto

En http://piramideinformativa.com/2019/08/homenaje-a-un-grande-que-pensaba-en-americano-parte-i-por-carlos-benedetto/ hacíamos nuestro primer anuncio de un homenaje a Guillermo Magrassi que se llevará a cabo a partir  del próximo 6 de septiembre en Mar del Plata.

El libro que va a presentarse ya está impreso y su precio de tapa es de $ 400. Consta de unas 150 páginas y los autores son tres: Ricardo Castillo (Museo Guillermo Magrassi, Mar del Plata), Gabriel Morales (HUAICO LAZO AMERICANO, CABA) y el autor de esta comunicación en su calidad de miembro de XUMEK ASOCIACIÓN POR LA PROMOCIÓN Y PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS-Mendoza.

En el mismo se intenta recuperar el pensamiento popular, de quien Guillermo Magrassi fue indiscutido defensor.

En la contratapa del libro puede leerse la filosofía general de la obra, transversal a los tres coautores:

“Los debates en torno a la cuestión de las culturas populares se han convertido en uno de los aspectos centrales de las ciencias sociales. Para Guillermo Magrassi, como para Rodolfo Kusch con anterioridad, ha sido uno de los ejes transversales a la vez que ordenadores de su fecunda obra. A la par de indagar y reflexionar conceptos como etnocentrismo, aculturación, relativismo, transculturación, cultura y civilización, el abordaje de las culturas populares fue para ellos una razón central, más allá de las cuestiones interdisciplinarias. Las culturas populares sugieren una actitud de análisis pero también de acción a estos sectores históricamente postergados, cuando no excluidos”

“Han transcurrido cuatro décadas de la desaparición física de Rodolfo Kusch y tres de la de Guillermo Magrassi. Desde entonces tuvieron lugar hechos de suma importancia como la conmemoración del V Centenario del descubrimiento y conquista de América, la Reforma Constitucional de 1994 o la construcción de un Estado Plurinacional en Bolivia, que han cambiado sustancialmente la forma de afrontar la cuestión de los pueblos originarios. Tanto Kusch como Magrassi cumplieron un rol pedagógico en la gestación de este proceso. En el presente, asumir como un legado los conceptos de multietnicidad y pluralidad, confieren a las sociedades sudamericanas la posibilidad de pensar los distintos escenarios de conflictos, desde una perspectiva distinta de abordaje y de potenciales alternativas”

Quién fue Rodolfo Kusch?

La importancia que tiene Kusch en la obra de Magrassi es fundamental, en tanto sentó las bases de una nueva antropología filosófica americana (así se llama su obra cumbre), que consiste en pensar a América desde América, y no desde los esquemas intelectuales europeos, sean de derecha o de izquierda.

Kusch murió en 1979, el mismo año de la revolución de los ayatollahs en Irán, el mismo año del triunfo de la revolución sandinista en Nicaragua y el mismo año de la fallida contraofensiva montonera en Argentina. Kusch era peronista pero no compartía los métodos de la guerrilla y decidió, apoyándose en su condición de seguidor de Martín Heidegger (era profesor universitario), para buscar, en el pensamiento popular, un conocimiento “superior” pero soterrado por la conquista. Kusch descubre que el esquema civilización-barbarie puede darse vuelta, revindica el “hedor de América” y la negación del pensamiento popular respecto de la cultura occidental (“alpargatas sí, libros no”), y descubre que “lo indígena está dentro de cada uno de nosotros”, aunque no nos demos cuenta. Los disvalores se convierten en valores y viceversa. La ignorancia popular es una negación de la cultura dominante y una afirmación en la propia, acallada, cultura ancestral. Propone cruzar la muralla que separa la civilización de la barbarie, pero además lo hace. Es así que un buen día Kusch decide “detenerse en Maimará”, un pueblo de la quebrada de Humahuaca de no más de 2.000 habitantes, donde el tiempo parece haberse detenido. Era su lugar en el mundo. En el mundo físico y el espiritual.

Kusch sólo volvió a Buenos Aires a tratarse, infructuosamente, una enfermedad incurable.

Paralelamente Magrassi llevaba a cabo su obra de difusión, de la que algo hablamos en nuestro número anterior, y lamentò siempre que Kusch no hubiera tenido herederos intelectuales. Efectivamente, no tiene casi seguidores en el mundo académico ni tampoco en el pensamiento no académico de izquierda o del propio peronismo.

Magrassi también murió en un año clave: 1989. La caída del muro, la decadencia final de la URSS, la imposición mundial del neoliberalismo proclamando el cacareado “fin de la historia”. En Argentina, la asunción prematura de Menem anunciaba ese final de era. El keynesianismo económico entraba en letargo a la par que moría el socialismo de inspiración marxista. Se iniciaría otro período negro de nuestra historia política, económica, cultural y moral, que duraría más o menos lo que la Primera Década Infame (1930-43). Magrassi no alcanzó a vivir esa larga noche y no sabemos si resistiría la noche actual. Conoció y sufrió la dictadura (como Kusch), pero también brilló en la Primavera Alfonsinista”

Magrassi hablaba de que “todos somos indios” y que la “raza” blanca iba a desaparecer, por una simple cuestión de genética: las “razas” aparecieron hace 15.000 años, y el actual mestizaje universal hará que algún día prevalezcan los genes “amarillos”. Dicho eso en un tiempo en que China aún era un gigante dormido (sólo los jesuitas daban testimonio de lo contrario, sin mayores repercusiones), eso era ser un pionero.

Si Kusch fue a las raíces, Magrassi fue la copa del árbol… del MISMO árbol. El jueves próximo daremos más detalles del pensamiento del, sin el cual es difícil entender la profundidad del segundo.

Gentileza: Carlos Benedetto

carlos.benedetto@malargueonline.com.ar

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