San Rafael, Mendoza miércoles 02 de diciembre de 2020

El debut de Daniele De Rossi tuvo de todo: un gol, una amarilla, una ovación y una gran frustración

Convirtió de cabeza y fue amonestado por una fuerte entrada en el primer tiempo. Lo reemplazó Campuzano en el segundo y Almagro empató y lo ganó por penales.

Todos los abrazos para el «Tano» Daniele De Rossi tras su debut en la red. De cabeza, abrió el marcador en la Plata.

Daniele De Rossi debutó con la fe de los ganadores y de los soñadores. Un estreno ideal. Escuchó la primera ovación cuando la voz del estadio anunció su nombre y apellido, un ratito antes del comienzo del partido. Después, en esa sensación única para un jugador, el gol. Festejando con los brazos en alto mirando a la popular plagada de hinchas de Boca, tirando besos, sintiendo en vivo y en directo el calor del pueblo boquense. Lo abrazaron sus compañeros, le hicieron una montonera, regresó a su lugar en la cancha, se persignó, miró un segundo al cielo y siguió jugando. Iban apenas 27 minutos y, de cabeza, ya había convertido en el debut ideal de todo jugador.

x

El cabezazo de De Rossi se convertirá en el primer gol de Boca y del partido. Luego, Almagro dio el batacaza ganando por penales. (Foto: Marcelo Carroll).

El cabezazo de De Rossi se convertirá en el primer gol de Boca y del partido. Luego, Almagro dio el batacaza ganando por penales.

Pasaron 18 años de su primer encuentro en la Roma. Trece del título obtenido en el Mundial de Alemania. Luego de 732 partidos como profesional, 615 con la Roma y 117 con la selección azzurra. Otros 79 días de su último encuentro oficial ante el Parma. Apenas 18 días de su cumpleaños número 36 y 19 días de su llegada a la Argentina. Daniele De Rossi tuvo un estreno atípico en el siglo XXI para la carrera que desarrolló en Europa. Pasional como buen italiano, cumplió un sueño. Debutó con la camiseta de uno de los clubes más emblemáticos del mundo: Boca. Y con un gol incluido. ¿Qué más podía pedir?

Fue de menor a mayor su entrega en la cancha. Retrasado, por delante de la línea de cuatro, buscó ser salida prolija. La primera pelota la tocó a los 20 segundos, cuando ganó una dividida y le hizo un pase bastante fuerte a Mauro Zárate. Mostró todos los tips que tiene un jugador con liderazgo: pidió un lateral, aplaudió a Wanchope Abila cuando falló en la definición, ordenó en el retroceso, fue marcando los tiempos del equipo, le protestó airadamente el árbitro.

Dos veces intentó con un pelotazo largo buscando sorprender, pero después priorizó el toque corto, seguro, preciso, tanto hacia la derecha como a la izquierda. Fue su segundo lanzamiento el que provocó los primeros aplausos y la posterior jugada de gol. Salió el pase para Zárate que no pudo controlar bien, el balón se fue hacia el medio, le ganó un rival con pierna fuerte y buen movimiento del cuerpo y tocó rápido para un compañero.

No pasó un minuto de ese intento que llegó el tiro de esquina a favor. El Tano ya se había animado antes a ir a cabecear, primero un tiro libre y luego un córner. Allí se trenzó a puro agarrón con Brian Benítez, con quien tuvo un duelo particular todo el partido. Pero en ese minuto 27, ganó. Metió el testazo que venció a Limousin. ¿Había soñado un debut con gol? Si no lo hizo, igual lo tuvo.

Un rato después del grito de gol fue amonestado por una fuerte falta a José Méndez. Sobre el final de la etapa, con amarilla y al límite, se la jugó y le hizo un impecable quite de atrás a Benítez. A lo Boca, como si en menos de 45 minutos hubiese asimilado la genética boquense. Una lluvia de aplausos al grito de “¡Tano, Tano!” fue la recompensa.

No varió su juego en la parte final, pero no lució tanto porque tampoco estuvo fino Boca. Se lo notó un poco más cansado, consecuencia de los más de dos meses de inactividad, más allá de la puesta a punto que hizo desde que llegó. Gustavo Alfaro decidió que merecía una nueva ovación por su gran debut, y se fue reemplazado a los 31 minutos. Y el “Olé, olé, Tano, Tano”, se escuchó fuerte otra vez. Alzó los brazos, agradeció y se sentó en el banco de suplentes del estadio Unico de La Plata. Feliz. Con el sueño cumplido. A pesar de que la historia todavía no había concluido.

No estuvo en la tanda de penales, donde -aseguran- es un buen ejecutante. Miró el empate del Burrito Martínez desde el banco. Y en la mitad de la cancha, la frustración de ver cómo sus compañeros dilapidaron uno tras otro (menos Carlitos Tevez) los tres penales que dejaron a Boca eliminado de la Copa Argentina. Un cimbronazo que no opacó lo bueno que hizo el «Tano». Aunque no tendrá Superclásico con River en este torneo, como muchos imaginaron.

Fuente:https://www.clarin.com/boca-juniors/debut-daniele-rossi-gol-amarilla-ovacion-gran-frustracion_0_cKC5JKhpy.html

Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail