San Rafael, Mendoza domingo 29 de noviembre de 2020

Aliento a un modelo basado en las exportaciones competitivas

Mauricio Macri, junto a ruralistas en Expoagro este año.

Aunque elevar a ministerio la actual Secretaría de Agroindustria no cambia demasiado las cosas, el Gobierno busca dar un mensaje contundente.La decisión de devolverle el rango de ministerio a la actual Secretaría de Agroindustria es mucho más que una concesión a un reclamo del campo. Es, en el marco político actual, una muy clara señal al conjunto de la sociedad: el gobierno de Macri quiere definitivamente plantear un modelo de desarrollo basado en las exportaciones competitivas.

Exportaciones competitivas son las que surgen la combinación entre los recursos naturales y la tecnología más el conocimiento aplicado a los negocios. Es la única fórmula que ha llevado al éxito a las economías más importantes del planeta, más allá del barniz ideológico que las adorna. Desde los Estados Unidos y Japón hasta la República Popular China, pasando por Canadá, Australia y algunos países europeos.

El campo y la agroindustria contribuyen, directa e indirectamente, con el 30% de la recaudación fiscal. No son frases sueltas sin sustento. Un trabajo de Juan Llach para la Fundación Producir Conservando, hecho hace más de diez años, ya echaba luz sobre estas cuestiones. Por razones incomprensibles, este trabajo quedó sumergido en los cenáculos del agro, sin que perforara el intelecto de los economistas de mayor renombre.

Escuché a uno de los más encumbrados decir que “el campo exporta basura”. Fue cuando salió el reporte que decía que se habían embarcado 40 millones de toneladas de harina de soja, por un valor de 15 mil millones de dólares. Era por lejos el producto más importante de la canasta exportadora argentina. Pero en el nomenclador arancelario sigue figurando en el rubro “residuos de la industria de oleaginosas”.

Pero cuando se empezó a moler soja, fue porque lo que importaba era la harina de alto contenido proteico. Es el rubro agrícola de mayor expansión mundial en los últimos treinta años. La demanda ha sido explosiva y su precio unitario duplica al de los cereales (maíz y trigo). El subproducto es el aceite. Y la Argentina se convirtió en el mayor exportador mundial de harina de soja. También de aceite y biodiesel, que deriva del aceite. Alimentos más energía renovable. Se levantó la mayor y más moderna industria de “crushing” del mundo. Embarques por más de US$20 mil millones, y volviendo a crecer tras el estornudo de la era K. Acompañan los cereales, maíz y trigo. Más los productos de las economías regionales. Es cuatro veces más que hace treinta años. Por eso hablamos de “Segunda Revolución de las Pampas”.

Considerando el plano macroeconómico, esta nueva expansión convirtió al país en viable, más allá de nuestros propios delirios y desviaciones. CFK se fue agonizando por falta de divisas. Las cadenas agroindustriales fueron severamente castigadas en la década kirchnerista, y sin embargo soportaron el temporal. Resiliencia, se llama. Y en cuanto se dieron señales positivas, como volver a los mercados internacionales, regresar del fracaso estentóreo de la teoría de “la mesa de los argentinos” (su resultado fue importamos trigo), ahora el campo está otra vez lanzado. Hubo un freno el año pasado, por la sequía, y sufrió toda la economía. Ahora vino la revancha y sus efectos ya se notan. La reactivación arrancó por el interior, pero el clima de estabilidad va a difundir muy pronto sobre toda la economía y la sociedad.La agroindustria pampeana no es el único sector competitivo. Vaca Muerta es una gran esperanza. Pero tenemos la Vaca Viva, la de esta agroindustria que es una realidad contundente.

Por eso es una extraordinaria decisión contar con un Ministerio de Agroindustria. No será mucho lo que cambie para el campo, porque hay decisiones fundamentales que se toman en el área de Hacienda, en el Banco Central y en el Congreso que dicta las leyes. Lo importante es el mensaje implícito. Suena como un puñetazo en la mesa y una proclama urgente: vamos a ser un país que hará mejor lo que ya sabe hacer. Un “argentinos a las cosas”.

Fuente:https://www.clarin.com/economia/aliento-modelo-basado-exportaciones-competitivas_0_mJDRXrj-R.html

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