San Rafael, Mendoza miércoles 28 de octubre de 2020

La encrucijada de “cortar y pegar” en la genética humana: ¿salvar vidas o cruzar límites éticos?

El anuncio del científico chino He Jiankui sobre la edición genética en dos bebés dejó estupefacta a la comunidad científica y reavivó la discusión. Investigadores del equipo del cuestionado científico chino He Jiankui, quien dice haber «editado bebés» genéticamente (AP).

¿Qué diferencia hay entre tomar un fármaco para curar una enfermedad, someterse a una cirugía para reparar tejido averiado, participar voluntariamente de un experimento en el que alterarán el ADN de células deficientes, o permitir (bajo la promesa de que así se evitaría todo lo anterior) que modifiquen la información genética de unos embriones? ¿Son grises dentro de la misma escala?

La comunidad científica dice que no, que una cosa es todo lo primero y otra distinta es tocar genéticamente esas células “primeras”, las que surgen de la unión entre el óvulo y el espermatozoide. Porque, aunque se desconocen los efectos reales, se sabe que los cambios serán heredados por futuras generaciones. Y ésta es una puerta que nadie quiere abrir.

Salvo He Jiankui, el temerario científico chino que esta semana se ganó el desprecio mundial cuando anunció que –por fuera de toda regulación china- había editado bebés genéticamente, algo que, en respeto a los principales protocolos de bioética, nadie hace. O sea, trastocar el ADN de embriones, en este caso puntual, para que resistan el contagio del VIH sida. Resultado de ese experimento, He Jiankui asegura que ya nacieron un par de gemelas y que hay otro embarazo en curso.

Aclaremos la jerga. Por un lado existe (siempre en fase experimental) la llamada edición genética de células somáticas: sacan células “problemáticas” del organismo, les insertan o modifican una secuencia genética faltante o deficiente, y las inyectan otra vez. Este cambio “muere” con la persona, o sea que no pasa a su descendencia.

Además está la edición genética de células germinales(el caso del científico chino), un procedimiento que, al menos en humanos, es rechazado por la comunidad científica. Ahí el cambio se hace en el ADN de los gametos o del propio embrión, y es hereditario.

Una más: las impronunciables siglas CRISPR y Cas9 hablan de dos herramientas (no son las únicas) con las que los científicos hacen esos “recortes” en la cadena de ADN, tanto para tocar las células somáticas como las germinales.

¿El temor? Que, como He Jiankui, mañana sea noticia algún otro outsider haciendo lo que muchos llaman “edición genética de garaje”, o sea, por fuera del visto bueno académico. Porque con subvención privada se podrían fabricar, a gusto, personas de ojos verdes, deportistas de máximo rendimiento o gente que tenga menos hambre. Las posibilidades, como las ambiciones, podrían ser ilimitadas.

“O personas de 1,80 metros, si alguien decidiera que esa es la altura ‘ideal’ para los humanos”, ejemplificó el investigador superior del Conicet-Instituto Leloir Fernando Pitossi, que además integra el Comité de Políticas de la Sociedad Internacional para la Investigación con Células Madre.

¿Reapareció el fantasma de la súper-raza? Una de las que cree que sí es Fabiana Arzuaga, coordinadora de la Comisión Nacional Asesora en Terapias Celulares y Medicina Regenerativa: “Un cuestionamiento que se le hace a este científico es por el efecto off-targetVos tocás un gen en el embrión, pero no sabés si estás afectando otra parte del genoma. ¿Y si además de darle resistencia a las enfermedades estuvieras aumentando su inteligencia? La idea de grupos más aventajados crearía grandes diferencias sociales, más discriminación y segregación”.

El científico chino He Jiankui (AP).

El científico chino He Jiankui (AP).

Claudia Perandones, genetista e interventora de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud ANLIS “Dr. Carlos G. Malbrán”, sostiene otra posición. Para ella, los más rígidos frente a los avances de este tipo creen que todo está signado por un costado “eugenésico”, o sea, ligan la herencia biológica a un interés por el perfeccionamiento de la especie humana.

Perandones coincide en que “lo que hizo el científico chino es disruptivo, y por tanto debe ser evaluado, sancionado y controlado”. Además, dijo, «no publicó su investigación en ninguna revista científica y tampoco es claro qué consentimiento tuvo de los progenitores… las consecuencias pueden ser muy graves”.

El laboratorio donde se habrían editado embriones genéticamente en China (AP).

El laboratorio donde se habrían editado embriones genéticamente en China (AP).

Pero fue realista: “No vamos a poder ir para atrás: la herramienta que se viene es ésta. Hay que saber usarla de un modo prolijo y adecuado. Lo lógico en un futuro va a ser usarla cuando no tenés otro tratamiento disponible. He Jiankui tenía otras opciones para evitar el VIH”.

No es un tema simple. Este martes, las secretarías de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, de Agroindustria y de Salud, además del INTA, Conicet y ANLIS, harán unas jornadas de “Edición génica”, donde distintos expertos se enfocarán en la premisa “todo lo que querías saber sobre edición génica, pero no te animabas a preguntar”.

Hablando de “animarse”, una fuente ligada al evento confesó que no fue fácil decidir si incluir en el programa o no el tema de la edición germinal.

El tema incomoda. Según Perandones, “igual que con la fertilización in vitro, cuando aparece un modelo nuevo todos entran en pánico. Después, al institucionalizarse un marco ético, legal y jurídico, se logra mejorar la calidad de vida de los individuos”.

Pero para Pitossi los peligros de una “evolución direccionada” son inimaginables: “Siempre queremos controlar todo, pero en este caso implicaría dirigir la evolución de la especie, que hasta ahora vino estando afectada por fuerzas que no controlamos. Si se hace común determinar tecnológicamente rasgos humanos óptimos, más allá de una enfermedad, terminaremos sacando del juego de la evolución lo más rico que tenemos: la diversidad”.

Fuente:https://www.clarin.com/sociedad/encrucijada-cortar-pegar-genetica-humana-salvar-vidas-cruzar-limites-eticos_0_LpHA94axd.html

 

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