San Rafael, Mendoza viernes 30 de octubre de 2020

El palco de las viudas – Por:.Beatriz Genchi

Los palcos baignoire (bañadera), también llamados palcos de viudas, están ubicados a cada lado de la platea en el Teatro Colón y se encuentran cerrados por una reja de bronce. Varias décadas atrás, el luto era muy riguroso cuando fallecía un familiar y podía prolongarse durante mucho tiempo, por lo que los apasionados de la música los utilizaban anónimamente para disfrutar los conciertos y óperas, protegidos de la mirada del resto de los espectadores.

A comienzos de siglo las rejas se levantaban cuando se apagaban las luces y se bajaban otra vez en los intervalos. Por la puerta lateral, las viudas iban ingresando al teatro, para no ser vistas por el público que estaba departiendo amablemente, antes del comienzo de la función. Ellas eran entes negros clandestinos, como si irrumpieran en la frontera de un país extraño. Porque ir al teatro es eso. Presenciar un mundo, donde los protagonistas siempre son otros, donde la realidad es un escenario jamás soñado, donde las fantasías giran como en un caleidoscopio de cuentas de colores. Ellas están estáticas, como un jardín de flores marchitas.

En el hall central estaban las parejas, las familias, y también los viudos, pavoneándose entre esa gente selecta y pueblerina. Rumores de lenguas viperinas se oyen a su paso. Ni siquiera exhibían en su manga izquierda la cinta negra del luto. Las mujeres, tomadas del brazo de sus respectivos esposos, saben que tal ha enviudado hace sólo dos meses, que aquel otro ahora sale a disfrutar la vida nocturna, iluminada a pleno en el gran teatro.

Las viudas subían con premura por la escalera caracol y se instalaban detrás del enrejado de varillas del «baignoire». Podían ver hacia afuera, pero no podían verlas. Algunos años de recato y convención las habían transformado en mujeres perdidas para el deseo, con una vida erótica clausurada. Reprimirse era la consigna. Ellas debían cancelar su feminidad y esconder sus encantos con rigidez en la mirada, en el peinado, en la silueta, en la manera de ser, sin hacerse ver.

Estos palco durante muchos años se encontraron cerrados, pero en la actualidad los integrantes de la Orquesta Académica del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, los aprovechan para escuchar los conciertos. De esta manera, pueden seguir las partituras como si estuvieran sentados en la platea e incrementar así su nivel académico.
Gentileza:  Beatriz Genchi – beagenchi @hotmail.com

Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.

 

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