San Rafael, Mendoza jueves 29 de octubre de 2020

La vuelta del cerdo alrededor de una Mesa

Expresiones. Se constituyó la Mesa de Competitividad Porcina, y por ahora surgieron opiniones divergentes.

En el espacio de diálogo del sector surgió un contrapunto entre funcionarios de Agroindustria y representantes de la producción porcina. En esta nota, 6 opiniones diversas.

Expresiones. Se constituyó la Mesa de Competitividad Porcina, y por ahora surgieron opiniones divergentes.

Por primera vez desde que es ministro, Luis Miguel Etchevehere y su equipo recibieron en Agroindustria a la oficialmente denominada Mesa de Competitividad Porcina.  

«No sirven los atajos, ni hay soluciones mágicas, pero sí trabajar en sintonía a través de la modalidad de mesas nacionales, para que los productores puedan progresar. Ya hay en funcionamiento 32 mesas de las cadenas productivas para brindar herramientas de competitividad estructural a cada una», explicó al abrir la reunión.

La modalidad de las mesas como ámbito de diálogo de los sectores más diversos es una práctica ya casi emblemática de la gestión Macri. Lo que todavía no está del todo claro, al menos en este caso, es si hay “feedback” productivo o si se trata de espacios de mera escucha donde cada sector (funcionarios y dirigentes) dice lo suyo sin avanzar lo suficiente hacia soluciones compartidas.

Para el ministro “en este ida y vuelta público-privado, cuanto más conversados estén los temas en común, mejor y más rápido será el trabajo, donde lo más importante es la formalidad laboral, sanitaria e impositiva para que el Estado pueda colaborar en la solución».

Pero varios asistentes opinaron que el ida y vuelta del que habló Etchevehere “no fue mucho más allá de la escucha protocolar de ambas partes, sin demasiadas coincidencias”. De hecho, así como los funcionarios expusieron sus puntos de vista y políticas, la Mesa Nacional de Producción Porcina -un nucleamiento de entidades de distinto grado y geografías que se conformó hace poco más de un mes en Rosario- presentó un petitorio cuya mayor parte, según sus referentes, fue desestimado. Y en otros puntos se sugirió crear comisiones que en 60 días volverían a reunirse para evaluar los supuestos avances.

Reunión de la Mesa Porcina, el martes 24 de abril, en el ministerio de Agroindustria.

Reunión de la Mesa Porcina, el martes 24 de abril, en el ministerio de Agroindustria.

Cabe aclarar una cuestión semántica no menor. Una cosa es la Mesa Nacional de Producción Porcina, entidad que agrupa a la Asociación Argentina de Productores de Porcinos (AAPP), a cámaras de productores de Córdoba, Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires, la Asociación de Productores de Cerdos (entidad de los criadores de razas puras), FAA, Coninagro, CRA y la SRA. A ellas se suman CAME, la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) y PORMAG (Porcino Magro) -entidad que funciona como mercado concentrador privado de porcinos en la Provincia de Córdoba-, y el Grupo de Intercambio de Explotaciones Porcinas (GITEP), entidad privada técnico-productiva que agrupa unas 50 granjas y empresas.

Y otro nucleamiento, parecido pero no idéntico, es la oficial Mesa de Competitividad Porcina convocada por Agroindustria que, a las entidades anteriormente mencionadas, se le suma a la Asociación de Frigoríficos Industriales de la Carne (AFIC), de Córdoba, la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Afines (CAICHA), la Unión de la Industria Cárnica (UNICA), el Centro de Información de Actividades Porcinas (CIAP) -formado por 8 universidades nacionales-, SENASA, INTA y Argenpork, un consorcio de 12 empresas que pronto llegará a 20, que en 2017 comenzó a exportar carne de cerdo a Rusia y ya lo hace a países de Asia y África.

Petitorio de 4 puntos

Lo que más ruido hizo en la reunión de este martes fue el petitorio de la Mesa Nacional de la Producción Porcina, sintetizada en 4 ítems:

-1) apoyo a los pequeños productores por la suba de costos.

2) restringir por 180 días las importaciones de carne de cerdo “a efectos de que se aclare el complejo panorama internacional” (aranceles de 25% de China a las importaciones desde EE. UU. y el ya autorizado y temido ingreso de carne de ese país a la Argentina, por la guerra comercial chino-estadounidense).

3) establecer mecanismos de devolución dinámicos y simples del IVA técnico, a raíz de que la carne de cerdo tributa un 10,5% en la venta y para producirla muchos insumos se compran con una alícuota de 21%.

4) trabajar con el gobierno en un Plan Porcino Nacional.

Importaciones

Para Juan Uccelli, presidente de la AAPP, “desde diciembre a la fecha se incrementó un 40% en promedio el costo de producción de la carne porcina por subas del maíz, expeller de soja, electricidad y gas, lo que implica que producir cuesta $26/kg y el productor cobra en promedio $19/kg”.

Pidieron “restringir las importaciones de cerdo por 180 días, creando un registro de importadores, distribuidores y expendedores de carne importada e implementar controles claros y efectivos de trazabilidad de la carne congelada”. Este reclamo se debe a la competencia desleal dada porque se importa carne congelada, muchas veces por parte de cadenas de supermercados, que la descongelan y venden como fresca en las góndolas, con una fecha de vencimiento exigua, creando dudosas condiciones sanitarias sobre el producto.

Las respuestas de los funcionarios no conformaron a los productores. El Subsecretario de Ganadería, Ing. Rodrigo Troncoso, relativizó el reclamo diciendo que Agroindustria trabaja con toda la cadena (la mesa convocada por el ministerio) y que “el reclamo es solo de las entidades de la producción y no de la cadena porcina que incluye a los frigoríficos, los sindicatos y los gremios. Nosotros trabajamos como lo hacemos con el Presidente con la cadena de ganados y carne vacuna -enfatizó- y la mayoría de los pedidos que están haciendo los productores no tienen eco en la industria”.

Sobre las importaciones, Troncoso recuerda que Brasil es el país que más ingresa carne porcina a la Argentina (más del 90% de las 46.000 de t importadas en 2017, sobre 640.000 t de producción nacional) y sostiene que no es cierto que el eventual ingreso de carne de EE. UU. afecte a los porcicultores argentinos. “Lo están diciendo desde un lugar teórico. Hacen un show, pero en privado admiten que tienen rentabilidad y justifican su reclamo ‘por si pasa algo’”, sostuvo.

El ministro Luis Miguel Etchevehere, flanqueado por el secretario y el subsecretario de Ganadería, Guillermo Bernaudo y Rodrigo Troncoso, respectivamente.

El ministro Luis Miguel Etchevehere, flanqueado por el secretario y el subsecretario de Ganadería, Guillermo Bernaudo y Rodrigo Troncoso, respectivamente.

“Nosotros analizamos que si no entra más carne de Brasil, que tiene liberado el ingreso por ser parte del Mercosur, es porque el mercado argentino no lo demanda y si EE. UU., que deberá pagar 10% de arancel en carne fresca y 20% en chacinados exporta a la Argentina, le va a quitar algo del mercado local a lo que Brasil ya le vende al país”, argumentó el subsecretario de Ganadería.

No obstante, admite una antigua denuncia de los productores por carne importada congelada y vendida como fresca a los consumidores. Dice que están trabajando para corregir el problema a través de la Secretaría de Comercio, que hizo unas 100 auditorías en supermercados del AMBA pero -reconoce- no alcanza para controlar y sancionar la anomalía, que implica competencia desleal para el productor y deslealtad comercial para el consumidor, y cuyos resultados no se ven.

Para Marcos Diankoff, presidente de la Asociación de Productores Porcinos de Santa Fe (APPORSAFE), la reunión del martes 24 “fue más de lo mismo, aunque vamos a trabajar en analizar profundamente el impacto del IVA técnico. También se conformó una subcomisión para abordar el tema importaciones para trabajar ambos temas con el Gobierno”, explicó.

“Hoy estamos perdiendo entre $1,50 a $3/kg de carne producida, según la eficiencia del productor. Es normal la caída del precio de mayo a julio (meses en que cae la demanda doméstica de carne porcina), pero no lo es perder plata que no se recuperará a lo largo del año. “La pérdida (además de por la suba de costos) se da por la baja del precio del cerdo a raíz de las importaciones, que va a saturar de carne el mercado. Eso es lo que estamos reclamando”.

Diankoff, como otros miembros de la Mesa Nacional de Producción Porcina reclaman al gobierno apoyo al pequeño y mediano productor, a quien ven amenazado por los mayores costos e importaciones.

Pero Troncoso también relativiza esa cuestión. “Abandonar o no al pequeño productor es muy teórico. Podría pasar por la capacitación, pero el petitorio “no dice nada sobre qué quieren para el pequeño productor. Subsidios no hay. Pero hay muchas mejoras para que no se caigan los precios, porque el mercado interno está absorbiendo más volumen de carne fresca y de a poco Argentina está exportando”. Y menciona el ejemplo del consorcio Argenpork que comenzó a vender a Rusia, Hong Kong y países de África en 2017.

Para el funcionario, el programa real que existe para los productores que necesitan mejorar la eficiencia es Cambio Rural, que reúne a productores, los ayuda a organizarse y el Estado solventa la tarea de un asesor técnico “para que puedan trabajar técnicamente y bajen sus costos de producción”. Y recuerda que hay clusters privados que en forma asociativa están funcionando bien, a veces con apoyo provincial, en Buenos Aires, Córdoba y La Pampa.

Otros no coinciden en ver a Cambio Rural como la herramienta de apoyo a los productores pequeños y medianos. Tal es el caso de Ian Odwayer, titular del GITEP, uno de los voceros de los productores porcinos en la reunión de este martes en Agroindustria, para quien “Cambio Rural es te doy dos chapas y un palo para hacer un criadero de cerdos”, al tiempo que opina que “el gobierno no tiene mucho interés en hablar del pequeño y mediano productor porque creen que no tienen futuro”.

Igualmente opina que a ese segmento de productores “no hay que darles subsidios ni regalarles nada. Hay que sentarse a laburar y armar cooperativas como las que se hacen en todos los países del mundo con los productores chicos y que se tornan en potencias mundiales porcinas. Hay posibilidades y el Estado tiene que acompañar”, y se queja porque en Santa Fe hay un grupo de productores que hace 18 meses presentó la documentación para armar una cooperativa de trabajo y el trámite no avanza.

IVA Técnico

Sobre el IVA técnico también las visiones son divergentes entre funcionarios y productores. “No estamos de acuerdo de lo hecho con el IVA, una parte es el saldo técnico que genera la actividad dependiendo de la rentabilidad mensual, que no se devuelve nunca”, dice Odwayer. “El Estado dice que no da saldo a favor, porque la cuenta es del año pasado de un momento de mayor rentabilidad. Hoy con números apretados en los criaderos da $0,80 de IVA por kg de carne producida, según la rentabilidad. Además, cuando se hace una inversión la mayoría de los insumos tiene 21% de IVA y genera un monto de IVA inversión a favor que es irrecuperable.

Para Troncoso, en cambio, la carne de cerdo debe competir con el resto de las carnes y no podía hacerlo con un 10,5% más de impuesto si seguía tributando al 21% de IVA, porque implicaba mayor costo al consumidor. “Así bajó el precio de la carne porcina y, a valores de 2017, este año el sector porcino recuperará $1.100 millones (por mayores ventas)”, asegura. El saldo técnico está mejorando a 14% promedio y bajando la subfacturación que había en el sector con un IVA de 21%. Eso también es competitividad contra las otras carnes y bajar el nivel de evasión”, sostiene.

Exportaciones

Donde la Mesa de Competitividad Porcina de Agroindustria registró menos quejas es sobre las exportaciones. Para Guillermo Proietto, Gerente del Consorcio Argenpork, “el gobierno sigue apostando a su desarrollo y solo pensamos que en el contexto de esta política abierta con respecto a las importaciones deberíamos tener la misma fluidez en la apertura de mercados, para poder competir y que el producto fluya”.

“La apertura de mercados es lenta y la falta de historia exportadora del sector porcino hace que cueste más. Si bien el Senasa está trabajando en esas solicitudes, contactando a contrapartes de otros países, el proceso es lento. Y de los mercados que Argentina tiene abiertos, hay muchos que no son de utilidad comercial y otros que si bien están abiertos no están operativos.

Igualmente, contó que “en Argenpork nos está yendo muy bien. Comenzamos faenando para exportar 1.600 cerdos mensuales (a mediados de 2017) y para el mes que viene faenaremos 3.200”.

Juego abierto

La reunión, este martes duró una hora y media. En 60 días se supone que la Mesa de Competitividad Porcina volverá a convocarse en Agroindustria y algunas subcomisiones (por el tema IVA) quizás lo hagan antes. De todas formas, entre sus participantes existen dudas sobre los avances efectivos. “No es todo culpa del Estado, pero así como estamos, lo único que hacemos es invitarnos a dialogar, nos sacan una foto, nos tomamos un café y quedamos en vernos en 2 meses. Hay que a ponerse a trabajar con una fecha límite y lograr un resultado. Para hacer eso hay que firmarlo en un papel. Si no lo hacemos, vamos a estar 2 años más enojados con el Gobierno y ellos con nosotros porque sacamos comunicados de prensa y seguimos en el mismo baile sin hacer nada”, dice Ian Odwayer, del GITEP.

Quizás, puede suceder también que el diálogo vaya madurando y la porcinocultura argentina se beneficie de acuerdos facilitadores para que todos se sienten a gusto alrededor de la mesa.

Fuente:https://www.clarin.com/rural/vuelta-cerdo-alrededor-mesa_0_By67H_eTG.html

 

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