San Rafael, Mendoza domingo 25 de octubre de 2020

La científica argentina que participó en «La Máquina de Dios»

La científica argentina que participó en

La curiosidad que orientó a María Teresa Tova a estudiar Física la llevaron a formar parte del famoso y el descubrimiento del bosón de Higgs, uno de los hitos científicos más importantes de este siglo.

Era 24 de febrero de 2006 y el frío se hacía sentir en Ginebra. Pero no era esa la razón por la que María Teresa Dova se movía erráticamente de un lado a otro. Estaba nerviosa y no era para menos: del otro lado de las puertas cerradas ante las que caminaba, los más de 150 representantes de los 34 países que entonces componían el Consejo de la Colaboración ATLAS del Consejo Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) deliberaban en torno a lo que se transformaría en uno de los hitos profesionales de esta doctora en Física por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Cerca del mediodía, la espera culminó. “Cuando me llamaron para entrar y todos empezaron a aplaudir, no pude contener la emoción. Finalmente, los físicos argentinos éramos miembros plenos de ATLAS. Yo sabía que eso abriría infinitas posibilidades a los jóvenes de participar científicamente al máximo nivel mundial en el campo de las altas energías [su área de especialización] y a nuestro país de contribuir en desarrollos tecnológicos de frontera”, cuenta quien, para ese entonces, ya hacía años que recorría dichos pasillos –habiendo arribado originalmente con una beca posdoctoral–, mismo escenario de otro de los acontecimientos que dejaron una “huella imborrable” en su carrera.

Se trata del 10 de septiembre de 2008, día en que se puso en marcha el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), popularmente conocido como la “Máquina de Dios”, un experimento en que colaboraron alrededor de 3000 científicos de 184 instituciones pertenecientes a 35 países y en el que Dova dirigía uno de los equipos argentinos.

“Cuando el primer haz de protones recorrió los 27 kilómetros de circunferencia del LHC en su túnel a 100 metros bajo tierra, explotamos en gritos, aplausos y abrazos en el CERN”, rememora. Este momento, explica, no solo marcó el final de dos décadas de arduo trabajo en la construcción del acelerador y los detectores, “verdaderas obras de arte de la tecnología”, sino también el inicio de un nueva, y aún más excitante, etapa: “La de los descubrimientos explorando una región nueva de energías, la de buscar la física en los datos que colectaríamos por años”.

Y, tras participar en la escritura de un nuevo capítulo de la física a través del LHC, Dova se inscribió en uno más: el descubrimiento del bosón de Higgs, que se convirtió en el hito más importante de su carrera. “Creo que este fue el gran premio a la inteligencia, creatividad y perseverancia del hombre en busca del conocimiento, y para mí fue un privilegio haber podido ser parte”, enfatiza.

¿Qué es el bosón de Higgs? “Está asociado al mecanismo por el cual todas las partículas adquieren masa, y nos permitió cerrar el capítulo más importante en la búsqueda del conocimiento de la estructura de la materia y las leyes fundamentales que dieron forma a nuestro universo. Su descubrimiento es un paso histórico que nos permitió entender que la masa no es una propiedad intrínseca de las partículas, sino una propiedad adquirida gracias al llamado campo de Higgs, que permea todo el universo, en todo tiempo y todo lugar. El bosón es la manifestación visible del campo de Higgs”, contesta la científica, al tiempo que vuelve a subrayar la relevancia de su descubrimiento y sus consecuencias: “Si las partículas no hubiesen adquirido masa, no habría átomos ni moléculas ni ser humano y ¡hoy nuestro universo no sería tal como es!”

Al mirar en retrospectiva la carrera de Dova, y notar la pasión con que describe cada paso dado y todos los que resta por emprender, no sorprende que haya sido curiosidad lo que la impulsó a estudiar Física, en lugar de Música, cuando terminó el secundario. “Muchas veces me encontraba frente al piano tratando de descubrir el patrón simple que generaba una fuga de Bach, y ahora pienso que esa curiosidad es la misma que me llevó a explorar y entender el mundo de lo pequeño, la estructura más profunda de la materia, buscando las leyes fundamentales y simples que dieron forma a nuestro complejo universo. Es realmente apasionante que cada vez que los físicos dimos un paso más hacia el mundo de lo más pequeño, la consecuencia fue una revolución en el pensamiento”.

 

Fuente: http://www.apertura.com/mujeresquehacen/noticias/La-cientifica-argentina-que-participo-en-La-Maquina-de-Dios-20170210-0001.html
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