San Rafael, Mendoza martes 20 de octubre de 2020

Datan en 5.750 años la antigüedad del «Niño de las Cuevas», poblador trashumante de la cordillera

Se trata del esqueleto hallado en 2015 por arqueólogos mendocinos a 3.200 metros de altura en Villa La cueva. Resultó integrar las poblaciones andinas que trashumaban la región en las veranadas para alimentar al ganado en la montaña, informó la Universidad Nacional de Cuyo.

 «Los grupos de la época se movían en familias, y no eran sólo los varones cazadores los que realizaban la travesía desde y hacia el lado oeste de la Cordillera, hasta los valles andinos, para obtener alimentos», contó el arqueólogo mendocino Víctor Durán.

El hallazgo se produjo en 2015 durante una campaña de trabajo en una «ventana» de apenas quince días en que la nieve permite excavar.

A un metro de profundidad, el equipo de investigadores del Laboratorio de Paleoecología Humana de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNC y el Centro Internacional de Ciencias de la Tierra halló los restos óseos de un niño de entre tres y cinco años, al oeste de Mendoza, en la Villa Las Cuevas.http://www.unidiversidad.com.ar/estudios-paleopatologicos-nino-de-las-cuevas

«Al momento de morir, el niño tenía entre tres y cinco años y, según los estudios, tiene 5.750 años de antigüedad», confirmó Durán, director del proyecto junto a Alejandra Gasco.

Los restos encontrados entonces fueron llevados para su análisis en el Museo Cornelio Moyano, en la capital mendocina, donde permanecen hasta el momento; en tanto, algunos huesos fueron enviados a Estados Unidos para la datación radiocarbónica, que resultó muy antigua.

Durán afirmó: «Es indudable que eligieron ese lugar para enterrarlo porque posiblemente era un sitio que visitaban con determinada frecuencia, lo consideraban una especie de territorio. Quizás la idea de dejarlo aquí no les generó tanta pena porque ellos sabían que al año siguiente probablemente iba a estar en el mismo sitio».

Otra de las conjeturas es que los que hacían la veranada en la región que actualmente es Villa Las Cuevas, procedían del lado oeste de la Cordillera, actualmente Chile.

Para Gasco, esto «se debe a la facilidad para transitar y a que los grupos del este tienen otros valles interandinos también ricos en recursos y aprovechables en flora y fauna».

Si bien esta teoría aún no está comprobada, es considerada probable a partir de la presencia de cierto tipo de cerámica muy similar a la que aparece del otro lado de la Cordillera.

La arqueóloga comentó: «Estas sociedades antiguas no veían las grandes montañas como las planteamos nosotros hoy en día».

Así, la Cordillera no era una frontera ni una división que delimitaba, sino una zona donde los humanos vivían gran parte del año, trashumando a las zonas más templadas para alimentar al ganado.

Es similar a lo que ocurre con los movimientos que hacen los pastores de Malargüe o San Juan, que están con sus cabras seis o siete meses en zona de baja altura y luego, en el verano, suben y permanecen allí los restantes cuatro o cinco meses del año, «aprovechando las pasturas nuevas para que los animales generen buena calidad en la carne y en la leche que producen».

«La frontera no es algo que se ve como nosotros la concebimos, un lugar donde no hay nada: para ellos había muchos más recursos de lo que nosotros creemos», concluyó.

Para leer el cable de la nota acceder a: https://cablera.telam.com.ar/cable/456404

Telam
Facebooktwittergoogle_plusredditpinterestlinkedinmail