San Rafael, Mendoza martes 19 de enero de 2021

El Fuego – ¿Dañino o beneficioso?

fuego cfuegoEl fuego, junto con el agua, la tierra y el aire representaban las cuatro formas conocidas de la materia. En la antigüedad se consideraba que podían explicar los diferentes comportamientos de la naturaleza.

El fuego es generador de vida pero también causante de muerte.

Cada día, en algún lugar de la Tierra, se queman miles de hectáreas de bosques, sabanas, pastizales, matorrales, tundra, desiertos, humedales y campos agrícolas, en todos los continentes, excepto en la Antártida. 

El fuegofuego b pufuego aede producirse de manera accidental o ser intencional.

Puede causar importantes daños tanto a plantas y animales como al humus y al mantillo que puedan existir en el suelo, degradándolo. Puede provocar grandes cambios en los ecosistemas afectados.

El fuego, utilizado como herramienta en la agricultura, aplicado por personal capacitado y en condiciones específicas, permite despejar terrenos para la producción, y en muchos casos, se usa para prevenir incendios.

Es el caso de la quema, confinada a una superficie determinada, dentro de un marco de seguridad. Para ello, la vegetación no debe estar completamente seca, y en lo posible que no haya viento o sea muy suave. Una quema temprana estimula el rebrote de los pastos. Pero nunca es inocuo.

Por el contrario, el incendio se debe a un fuego no controlado.

Favorece la erosión, al eliminar la materia orgánica y afecta a la microflora y microfauna del suelo.

Estos suelos empobrecidos se compactan, y el agua, en lugar de infiltrarse, se escurre, incrementando la erosión.

Los incendios resultantes de negligencias o de acciones dolosas producen graves perjuicios con pérdidas de vidas e ingentes daños económicos.

Hay ecosistemas que son dependientes del fuego, donde los incendios son fundamentales para mantener las distintas comunidades de plantas y animales nativos.

Muchas veces son necesarios para que las semillas germinen permitiendo la renovación de los mismos. Tanto las plantas como los animales que los componen tienen la capacidad intrínseca de recuperación.

Por el contrario, en los ecosistemas sensibles al fuego, la mayor parte de las plantas y animales carecen de adaptaciones que les permitan recuperarse rápidamente después de un incendio. Así desaparecen invertebrados, polinizadores y descomponedores, entre otros.

Los humanos nos hemos convertido en la principal fuente de incendios, sobrepasando a los rayos y otras fuentes naturales.

Se debe tomar conciencia de los riesgos que implica prender un fuego para limpiar banquinas, por ejemplo, porque el viento puede cambiar rápidamente en dirección e intensidad, poniendo en peligro cultivos, árboles, animales y aún la vida de las personas.

Ing.Agr. (U.B.A) Lidia Adriana Gaivironsky                    
Auditora de Calidad de Producciones Orgánicas, Sin transgénicos, con Identidad Preservada.                                                                                               
email: lagaivi@gmail.com
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