San Rafael, Mendoza martes 10 de diciembre de 2019

Historia de la Espeleología Argentina – Cap. 3 Neuquén y la regionalización de la espeleología -POr:.

En el capítulo 2 (http://piramideinformativa.com/2019/11/historia-de-la-espeleologia-argentina-cap-2-por-carlos-a-benedetto/) advertimos que la el salto cualitativo de la “Era GEA” también había sido cuantitativo, por la cantidad de grupos de espeleología que surgieron en Neuquén, y uno en Córdoba.

En los años 80 se produjo también, y por ello mismo, un proceso de descentralización de la espeleología argentina con la creación del efímero Centro Espeleológico Córdoba (C.E.C., 1983), pero sobre todo en Neuquén con la fundación del G.E.NEU. (Grupo Espeleológico del Neuquén), el G.E.La. (Grupo Espeleológico Lajeño) y G.A.E.M.N. (Grupo Azul de Espeleología y Montañismo del Neuquén), éste último sobre la base de un grupo de policías montañistas que tenían a la espeleología como actividad secundaria.

 

El misterioso C.E.C.

Del CEC nunca se supo nada encuasnto a aportes técnicos o científicos a la espeleología, aunque sí esporádicas apariciones políticas de sus dos principales referentes, Edgardo Avaca y Oscar Carubelli, quienes lo único que tenían en común era un anti-porteñismo (anti GEA, anti CAE, anti-Benedetto) exacerbado.

Livio Incatasciato tomó la posta del Centro a comienzos de los 90, pero tuvo poco vuelo, o no lo dejaron hacer mucho. Finalmente emigró al Uruguay, donde fundaría el CEUMI – Centro Espeleológico Uriguayo Mario Isola y luego falleció

Carubelli llegó a ser directivo de la Federación Argentina de Espeleología entre 2001 y 2003. Participó de un congreso de la FEALC y de la UIS en Brasilia, 2001, y luego entraría en conflicto con la FAdE, de la que se desvinculó por razones que nadie entendió. Sí supimos que el CEC nunca tuvo vigencia jurídica. Un verdadero embuste.

El G.E.NEU.

Los grupos neuquinos, en cambio, sí se ocuparon de obtener su personería jurídica…

El presidente más importante del G.E.NEU. en los 80 fue Francisco Romero, quien contribuyó enormemente a la integración de la espeleología, organizando el Primer Encuentro Argentino de Espeleología (I-EAE) en Plaza Huincul, enero de 1988. Le tocó a G.A.E.M.N. imprimir las actas del encuentro y al G.E.La. hacer el acto de cierre en la ciudad de Las Lajas, entonces bautizada como “Cuna de Bioespeleología Argentina” por hallarse en su territorio el Sistema Cavernario Cuchillo Cura, que aún hoy sigue siendo el más importante bioespeleo-sistema del país.

La entidad que más trabajos presentó en el I-EAE fue el G.E.A., y hubo la asistencia de dos miembros del C.E.C. y uno de la Organización Karst. El C.A.E. faltó a la cita. Fue el encuentro más importante de grupos, por la cantidad y diversidad de asociaciones presentes.

En Neuquén el liderazgo de G.E.A. era fuerte, pero sería poco duradero, ya que las distancias conspiraban en contra (más de 1.000 kilómetros desde Buenos Aires). Tarde o temprano aparecerían líderes locales, en G.E.NEU., en G.A.E.M.N. y en el G.E.La.

Un año antes del descubrimiento científico de opiliones, Argentina ingresaba formalmente a la UIS – Unión Internacional de Espeleología, hecho propiciado casi en soledad por el presidente del G.E.A. y gracias también a un andinista argentino que residía transitoriamente en Barcelona, lugar donde había tenido lugar el Congreso-Asamblea de la Unión internacional.

Esa noticia política, la aparición de 3 números de Salamanca y el hallazgo de fauna troglobia  fue el marco de ese Primer Encuentro, abierto en enero en la ciudad de Plaza Huincul y cerrado en la ciudad de Las Lajas en enero de 1988. La espeleología parecía convertirse en algo “masivo”.

Ese mismo año de 1988 el G.E.A. representaría a la Argentina en el congreso de la F.E.A.L.C. (Federación Espeleológica de América Latina y del Caribe) y un servidor, cargo en el que sería reelecto durante 21 años (salvo el período 1997-2001, en que ocupé la presidencia). También esa participación debió ser financiada de mi peculio personal.

En ese congreso internacional participó otro argentino, Edgardo Avaca, pero no presentó trabajos y su única intención fue la de desacreditar al G.E.A., objetivo que no pudo cumplir y nunca más se supo de él hasta 1990, cuando organizó el II Encuentro en su provincia, el cual fue un fracaso dado que las invitaciones no fueron para todos (no, por ejemplo, para el IN.A.E. ni para el Secretario General de la F.E.A.L.C.).

En el congreso latinoamericano de Belo Horizonte 1988 se hicieron todos los contactos internacionales que marcarían el desarrollo futuro de la espeleología argentina. La historia específica de esta federación latinoamericana (que nunca tuvo vigencia jurídica) merecerá un capítulo aparte, como asimismo menciones en próximos capítulos, que cubrirán los treinta años posteriores a ese año crucial.

Los grupos fundados en Neuquén a instancias de G.E.A. fueron independizándose y en algunos casos intentaron “superar al maestro”, como fue el caso del G.E.NEU. que en 1996 presentaría su propio catastro provincial de cavernas neuquinas (G.E.A. venía publicando el suyo en SALAMANCA) y enviaría ejemplares de regalo a los colegas argentinos y extranjeros presentes en el congreso de la F.E.A.L.C. en Malargüe, en 1997, pero sin participar del mismo.

El responsable de ese catastro provincial sería Leandro Dupont, hijo de Carlos Dupont ya presidente de G.E.NEU., y se Susana Domínguez, su esposa. Luego G.E.NEU. participaría de la fundación de la Federación Argentina de Espeleología (año 2000) y Dupont sería el primer presidente de la misma, pero sólo por un año y sin haber logrado obtener personería jurídica.

En 1998, en el quinto y último E.A.E. encuentro llevado a cabo en Las Lajas, el protagonista principal sería el grupo local G.E.La. y, muy secundariamente, el IN.A.E. re-fundado en Malargüe dos años antes y con gran protagonismo en cavidades en yeso y basalto en el sur mendocino. Malargüe-Las Lajas se avizoraba nuevamente como futuro nuevo eje de la espeleología, en la Cuenca Neuquina, donde se encuentra el 90 por ciento del kilometraje total de las cavernas de todo el país. Dupont no participó de ese encuentro, aunque ya había advertía que en el futuro Buenos Aires dejaría de ser el pivote en torno al cual giraban las actividades espeleológicas.

De los cinco encuentros realizados (Plaza Huincul/Las Lajas 1988; Córdoba 1990; Buenos Aires 1992; Malargüe 1994; Las Lajas 1998) sólo descollaron el primero y el último. El tercero fue realizado en Buenos Aires por G.E.A., pero allí la figura central sería el IN.A.E. y Dupont ya manifestaría seriamente la grieta que lo separaba del G.E.A. El IV-EAEes el único del que participó el C.A.E., y allí el delegado del IN.A.E. propuso la formación de una federación, sin éxito. En el V-EAE se decidió que la próxima vez sería “Congreso”, no “Encuentro”, y así fue en Malargüe 2000. Esa iniciativa fue producto de la insistencia de Gabriel Redonte (G.E.A.), que el año anterior había depuesto transitoriamente su belicosidad contra el IN.A.E., quizás al ver que el congreso latinoamericano de Malargüe había sido un éxito resonante. Ya volveremos sobre este tema.

En Plaza Huincul 1988 se había decidido no formar una federación, sino una mera “Comisión de Enlace”, que en realidad nunca cumplió ninguna otra función que “vigilar al otro” y acordar la designación de delegados ante la UIS y la FEALC, pero sin avanzar en la línea de “ponernos a la altura” de las responsabilidades que ello implicaba. En esa comisión de enlace había grupos unipersonales sin reconocimiento legal y que por esa misma razón no son mencionados en este informe. TODOS los encuentros tuvieron un tinte más político que técnico científico.

La importancia del G.E.NEU. en los 80-90

Como señalé antes, en esa época la figura más importante del GE.N.EU., cuando se organizó el Primer Encuentro en 1988, fue Francisco Romero, su presidente y también director del Museo Carmen Funes de la ciudad de Plaza Huincul, hoy el principal museo paleontológico de la provincia. El ascenso político de este grupo fue, sin embargo, accidentado, ya que de inmediato se cernió sobre el país un tiempo difícil que duraría 15 años, y que fue la imposición de políticas neoliberales que afectaron no sólo la economía, sino también a todas las actividades técnicas, culturales y científicas, y eso incluyó la espeleología. Pero el G.E.NEU. siguió creciendo en silencio, con un fuerte acento personal ahora de Carlos Dupont. En esa situación adversa, G.E.NEU. pudo resurgir y marcar rumbos a la espeleología provincial, pero sin poder trascender a la órbita nacional.

El “clan Dupont” decidió no participar de las reuniones de la Comisión de Enlace (excepto en 1992), que se hacían sin el correlato de salidas exploratorias al campo, y hasta organizó, a fines de 1995, el “Primer Encuentro Argentino de Espeleología en el Campo”, en la localidad de Chorriaca, provincia de Neuquén, con la única participación de espeleólogos de Neuquén y Mendoza, como anunciando nuevamente que la Cuenca Neuquina estaría destinada a desarrollar una espeleología propia y alejada del tutelaje de la espeleología citadina porteña.

En 1997 El G.E.NEU. no participaría del III Congreso de la FEALC en Malargüe pero enviaría de regalo su propio catastro de cavernas neuquinas, de excelente factura.

Carlos Dupont sería, en el 2000, co fundador de la Federación Argentina de Espeleología y su primer presidente, aunque su gestión duraría muy poco y pronto se refugiaría nuevamente en su proyecto de creación de una federación exclusivamente neuquina, el cual no prosperó. El último intento de formación de esta entidad provincial data de 2008 según nuestros registros (http://www.neuqueninforma.gob.ar/concluyo-el-primer-encuentro-de-espeleologia-del-neuquen-2008%E2%80%B3/).

GENEU quebró el centralismo de Buenos Aires pero no alcanzó a crear un nuevo centralismo en una región cárstica; además, su  provincialismo se daba de patadas con las exigencias de los nuevos estudios espeleocientíficos, que necesitan de la integración regional, nacional e internacional, con el mundo científico.

De la familia Dupont sabemos que en 2013 Carlos y Susana estaban concentrados en actividades artísticas (http://www.revistamachete.com.ar/carlos-dupont-y-susana-dominguez-exponen-sus-obras-en-la-sala-alicia-fernandez-rego/), pero nada sabríamos sobre sus actividades de campo. Sólo hace pocos meses nos enteraríamos  de un accidente de sandsurfing que lo dejaría inválido, cosa que no pudimos corroborar.

Carlos Dupont fue muy criticado por mi en 2000 siendo primer presidente de la Federación, pero 8 años después me di cuenta de que quiso advertirnos sobre problemas políticos que se avecinarían, y no supe escuchar. Ocurrió con él algo parecido a lo que había pasado en G.E.A. en 1986: las advertencias de Golonbek no habían sido tenidas en cuenta respecto de las ansias de manipulación de algunos miembros del G.E.A., y ocurría otro tanto en 2000, provocando también el enojo de Dupont. Ninguna de las dos deudas pude saldar y espero que estas líneas los alcancen.

 Al tiempo comprenderíamos sus advertencias acerca de los centralismos de la “espeleología de escritorio” del propio país y del exterior, especialmente en los organismos espeleológicos internacionales como FEALC y UIS.

El GA.E.M.N.

El Grupo Azul de Espeleología y Montañismo del Neuquén (G.A.E.M.N.) se formó con un grupo de policías provinciales amateurs de la montaña y que, a fuerza de colaborar con GEA, agregaron la espeleología a sus actividades, aunque sin mucho entusiasmo. Colaboraron con el Primer Encuentro en 1988, pero sin presentar trabajos. En esa época se destacó la tarea de Norberto Gabriele, geólogo que se había especializado en las cuevas en yeso y llegó a ser considerado el mejor en la materia. G.E.A. le publicó algunos trabajos en SALAMANCA y luego IN.A.E. en su anuario SPELAION, ya que fue miembro fundador. Luego formaría parte de la Federación, hasta octubre de 2008.

El G.A.E.M.N. participó de la Comisión de Enlace en temas políticos, pero no quiso formar parte de la Federación: su “poder detrás del trono” era (sigue siendo) Rolando Vergara, cuyo liderazgo interno fue y es producto de sus contactos políticos con el Movimiento Popular Neuquino (MPN), que está en el poder en esa provincia desde que fue creada como tal.

G.A.E.M.N. estuvo en el Congreso de la F.E.A.L.C. en Cuba, 1992, luego en el III Encuentro en Buenos Aires y ese mismo año participaría en los trabajos de campo junto al Dr. Paolo forti (Universidad de Bologna, Italia), organizados por el INAE junto a investigadores de la Universidad Nacional de La Plata. Pero no estuvo presente sino sólo simbólicamente en el siguiente congreso de la F.E.A.L.C., en Malargüe, 1997

En 1997 sólo Vergara participaría de ese congreso internacional, inaugurado oficialmente por el mismo Paolo Forti (entonces ya presidente de la UIS) y también sólo Vergara lo haría en el I Congreso (año 2000), cuando se fundó la F.A.d.E.

El G.E.La. y el G.E.C.A.F.

La figura descollante del G.E.La. en su primera etapa fue Alberto Amarilla, quien le dio a la espeleología local una fuerte impronta comercial: la Cueva del León y Cuchillo Curá fueron, hasta el año 2000 al menos, un destino turístico de su emprendimiento en torno a un hotel en la ciudad de Las Lajas, y lo técnico-científico era tributario de ese proyecto.

Cuando Carlos Dupont consiguió la reglamentación de la ley 2213/97 (reglamentación redactada por él y que es prohibitiva hasta niveles supremos), se apagó la estrella de Amarilla y surgieron personajes más jóvenes, que nunca pudieron tomar vuelo propio sino recién en marzo de 2013, cuando la F.A.d.E. incluyó al G.E.La. en un proyecto de reconstrucciones paleoclimáticas en Cuchillo Curá con la férrea, agresiva, oposición de la “Unión” Argentina de Espeleología, creada cuatro años antes con el único objetivo de entorpecer los proyectos de la F.A.d.E. O sea que la U.A.E. organizaba trabajos espeleológicos en territorio lajeño, pero sin dejar participar al G.E.La., pero luego advertía con “sanciones” al mismo G.E.La. cuando éste colaboraba con otra federación. Espero que se entienda…. Yo todavía no lo entiendo. Lo que quedaba del G.E.La. resistió como pudo las amenazas y agresiones de los directivos de esa “Unión”, que no toleraban que esa asociación colaborara “con el enemigo” (sic)

Se destacó entonces la figura de Aníbal Fernando Cuesta mientras su grupo iniciaba la irremediable decadencia. El último acto de Cuesta fue, como “normalizador” de la situación legal del G.E.La., sumar a este grupo a la F.A.d.E., pero a los pocos días falleció. Dejó en el camino la organización del VI Congreso Argentino de Espeleología (VI-CONAE), que se llevará a cabo en Semana Santa de  2020 invocando su nombre.

Estos cuatro links remiten a artículos donde relato estos momentos dolorosos, que lo siguen siendo, ya que el duelo todavía no fue elaborado por nadie de quienes lo queríamos.

http://piramideinformativa.com/2019/06/la-fade-logro-su-objetivo-de-incorporar-un-grupo-neuquino-a-sus-filas-por-carlos-benedetto/.

http://piramideinformativa.com/2019/07/el-congreso-de-espeleologia-las-lajas-2020-a-veinte-anos-de-la-fundacion-de-la-fade-pondra-los-puntos-sobre-varias-ies-por-carlos-benedetto/,

http://piramideinformativa.com/2019/06/la-fade-logro-su-objetivo-de-incorporar-un-grupo-neuquino-a-sus-filas-por-carlos-benedetto/,

http://piramideinformativa.com/2019/08/algo-personal-siento-como-si-me-hubieran-amputado-una-pierna-por-carlos-benedetto/,

En septiembre de 2019 estuve en Las Lajas acompañando a los chicos nuevos que Fernando Había formado y ayudando a constituir el Grupo Espeleológico “Cuesta Anibal Fernando” (G.E.C.A.F.), que parece haberse contagiado el entusiasmo de su inspirador.

No sólo picazón en la epidermis, también escozor interior

En el grupo G.E.A. habían descollado (el mismo año 1988) algunos jóvenes antropólogos (Daniel Loponte  y Alejandro Acosta) y una geógrafa matemática (Marta Buccola), que no participaban de los prolongados festejos por el hallazgo de fauna troglobia y empezaban a explicar que la Espeleología no es una ciencia en sí, sino una disciplina técnica auxiliar. Quienes estábamos en la vereda de enfrente de estas personas no entendimos esto hasta no verlo con nuestros propios ojos en Belo Horizonte. Ese mismo año Loponte y Acosta debieron desvincularse de GEA, pero Buccola siguió trabajando en silencio para lograr un cambio de mentalidad. A Loponte y Acosta sí pude pedirles disculpas, cuando fundamos el IN.A.E. en 1990.

En 1989 nos reunimos, junto a mi esposa, en San Pablo, Brasil, con la Dra. Trajano y su entonces esposo Pedro Gnaspini-Neto, para intentar armar un directorio científico de la F.E.A.L.C. y participamos con ella de la colecta de ictiofauna cavernícola en las cuevas Santana, Morro Preto y Areias. Esa expedición no hizo más que profundizar la grieta entre nosotros.

Pero también fue ese año cuando G.E.A. consiguió que el gobernador de Neuquén dictara un decreto para redireccionar los frentes de cantera de caliza en Cuchillo Cura, para no perjudicar a la comunidad de fauna cavernícola (Benedetto, 1989)

Fue, 1989, el año de la incorporación a la espeleología de mi esposa, Marta Brojan, como bibliotecaria de G.E.A. También fue el año del último número de Salamanca dirigido por mí. Marta nunca dejó de ser, desde entonces y hasta la fecha, una compañera inseparable de todos los vaivenes espeleológicos que se relatarán en los próximos capítulos, y es destacable su inacabable paciencia. Fue el año en que se selló para siempre mi amistad con Eleonora Trajano, quien duraría poco tiempo más en la F.E.A.L.C., ya que había sido ella la propulsora de mi candidatura a la Secretaría General en 1988, contra las instrucciones de la Sociedad Brasileña de Espeleología que tenía un candidato propio de esa nacionalidad.

Fue ese año en que algunos conflictos internos en G.E.A. ya no pudieron disimularse y entonces escuchamos atentamente la propuesta de Marta Buccola de crear el que luego sería el Instituto Argentino de Investigaciones Espeleológicas (IN.A.E.), tal el nombre que ella misma propuso y empezamos a trabajar duro en la línea de no insistir en forzar a G.E.A. a dar un salto hacia otra cosa, sino en crear una ONG  con objetivos complementarios y que se basaran en pocas premisas más cualitativas que cuantitativas:

  • Avanzar hacia el involucramiento del medio académico argentino en la espeleología nacional
  • Respetar y fomentar la autonomía de los grupos provinciales creados bajo el paraguas protector del GEA
  • Quitar a Buenos Aires del centro del escenario y llevar a los hechos las proclamas “Malargüe capital de la Espeleología Argentina” y “Las Lajas Cuna de la bio-espeleología argentina”
  • Reglamentar las actividades espeleológicas reclamando a los poderes públicos el dictado de normas dado que el crecimiento experimentado en esa década exigía superar la situación de anomia
  • Centrar los trabajos de exploración en las cuevas en yesos microcristalinos del Jurásico abundantes en la Cordillera de los Andes en general y en la Cuenca Neuquina en particular, que son mayoritarios tanto en el catastro espeleológico del GEA como de GENEU

Al igual que ya estaba ocurriendo en la provincia de Neuquén con Carlos Dupont en G.E.NEU. y Alberto Amarilla en G.E.La., la espeleología nacida de G.E.A. empezaba a caminar sin G.E.A.: a mediados de 1990 la cuarta parte de los miembros activos de esta última pasarían a formar el IN.A.E. junto a Acosta y Loponte y junto a espeleólogos independientes o ex miembros del C.A.E. y del G.A.E.M.N. Poco tiempo después se alejaron los responsables de su departamento de Biología, Carlos Daniel Anghilante y Patricia Quaglia, y mucho después (1997) se escindiría el C.E.R.M.A., Cuerpo de Espeleología, Rescate y Montañismo de Argentina a cargo de Luis Carabelli.

G.E.A. nunca hizo autocrítica por estos movimientos centrífugos. Por el contrario, buscó chivos expiatorios fuera de su ámbito. Habría que esperar hasta 2000 para que IN.A.E. y G.E.A. se rencontraran como co fundadores de la Federación Argentina de Espeleología junto al G.E.NEU.  Un paso adelante en un sentido, pero un paso atrás en otro, dado que lo científico y lo tribal no podían convivir mucho tiempo. De hecho, la primera F.A.d.E. duraría escasos 8 años, como veremos en otro capítulo.

Aún los tiempos malos son buenos

En lo personal, el lado lleno y el lado vacío del vaso, en ambas etapas: en el CAE los primeros pasos y el descubrimiento de un mundo nuevo y maravilloso, y en GEA el salto personal hacia un peldaño superior, aunque insuficiente, de esta actividad. En el lado vacío, la ingratitud del G.E.A. (al día de hoy sigue negando mi existencia y mis méritos, como pudo verse en el capítulo anterior linkeado al principio de éste) se agregaba a la subordinación ciega a la autoridad dentro del CAE. Pero de ambos aprendería también muchas cosas, que servirían para las etapas posteriores

La primavera alfonsinista se sintió en esta segunda etapa, la del liderazgo del G.E.A. y el surgimiento de los grupos neuquinos. El fin de esa primavera repercutiría…. Los grupos más perseverantes en sus objetivos fueron los que se formaron en la adversidad, como lo fue el G.E.A., como lo sería luego el IN.A.E., como lo sería la F.A.d.E. posterior a su crisis de 2008

Por;. Carlos Benedetto – carlos.benedetto@malargueonline.com.ar

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Bibliografía:

BENEDETTO, C., 1989 Proteccionismo en Neuquén; avances en un camino concreto. Revista Salamanca. Buenos Aires, 5:  29-35

Fotos Ilustrativas

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