San Rafael, Mendoza domingo 17 de noviembre de 2019

UN QUÍMICO A LA GUILLOTINA – Por:.Prof. Marilina Scarlata*

Lavoisier experimentando con el aire. Imagen bbc.com

Hay entre los personajes de la ciencia, uno en particular al que se le debe el avance de la química como tal. El 15 de noviembre de todos los años y desde 2002 se celebra oficialmente el Día de la Química, por lo tanto, rendiré homenaje a Antoine de Lavoisier, un “científico barroco”, a quien personalmente considero merecedor del homenaje.

La fecha, relevante en el ambiente químico, en realidad se debe a la festividad del patrono, San Alberto Magno, un sacerdote alemán mendicante de la iglesia católica, maestro de santo Tomás de Aquino, quien falleció el 12 de noviembre de 1280.

¿Por qué fue elegido patrono de la química? La figura de este párroco estudioso creció en la enseñanza de filosofía, matemáticas, y entre otras disciplinas, también ciencias naturales incluyendo geografía, astronomía, y se dedicó con devoción a “investigar las causas que operan en la naturaleza”, tal sus propias expresiones, haciendo importantes aportes a la ciencia. Para esa época la química era “alquimia”, su precursora, por eso no llamaría la atención que en algunos textos se vincule a San Alberto con poderes mágicos, aunque él ya tenía visión de científico.

Fue canonizado recién en 1931, según decreto del Papa Pío XI por el cual se instruyó a la iglesia de occidente, su veneración como santo, proclamado San Alberto Magno por sus intensas, significativas y humildes acciones católicas. Defendió profundamente la paz además con esperanza en los descubrimientos científicos y en la enseñanza de las ciencias de la naturaleza para bien de la humanidad.

San Alberto Magno- Imagen: corazones.org

Aclarado el origen de la fecha, me interiorizaré en el descubridor de la” conservación de la masa” –Antoine Lavoisier– como recordación de ésta, para sumarme a la intención de impulsar la divulgación de la ciencia química y sensibilizar a la sociedad sobre su contribución a la mejora de la calidad de vida de las personas y el futuro sostenible, como sostienen desde el Foro Química y Sociedad.

La química como dije antes fue alquimia y gracias a Lavoisier se convirtió en química moderna.

Fue un revolucionario científico que murió en la guillotina en 1794, época Borbona de la Revolución Francesa, de la Ilustración y del terror. Antoine decidió invertir la herencia que recibió de su familia adinerada, en una compañía privada que recaudaba impuestos para el Estado, y ser recaudador y aristócrata era visto como una ofensa a los pobres. Estos hechos sirvieron como argumento a un influyente agitador, químico frustrado y resentido, para que se dictaminara la muerte en la guillotina.

Con parte de aquel dinero recibido a los 25 años, Lavoisier también montó un laboratorio privado de ensueño, desde donde derribó con evidencias, unos cuantos mitos y leyendas sobre fenómenos químicos, convirtiéndose en miembro de la Academia de Ciencias, lo que no pudo lograr su detractor.

Desentrañó un “gran misterio” del siglo XVIII: ¿por qué unas cosas arden y pierden peso al calentarlas, mientras que otras, los metales, se cubren de una pasta y ganan peso? Lavoisier sospechó que el aire tenía algo que ver, y siguió aproximaciones de otros científicos, en particular las de Priestley quien hablaba de “una nueva clase de aire” que provocaba esos fenómenos. Lavoisier lo llamó “oxígeno”, término que deriva del griego y que significa “generador de ácidos”, porque creyó que este elemento estaba en la composición de todos los ácidos, a la vez que explicaba que un elemento no puede ser reducido a nada más simple, haciendo un doble aporte a la ciencia química.

En 1789, año de la Revolución Francesa, se publicó su obra Tratado elemental sobre química, en la que explicaba que las reacciones de oxidación de metales, combustión y respiración de los animales, había consumo de oxígeno del aire. Él comprobó esas reacciones en recipientes cerrados y pudo arribar a la conclusión de que nada desaparece, sólo se transforma, primera teoría científica de química. Es decir que sentó las bases para el desarrollo moderno de esta ciencia. ¿Vale o no la pena recordarlo para esta fecha?

Poco después de su ejecución, Lagrange -reconocido matemático de ese tiempo- expresó: «Bastó un instante para cortar esa cabeza, y cien años puede que no sean suficientes para dar otra igual».

Gentileza: *Prof. Marilina Scarlata

Directora de Divulgación Científica Asociación Amigos de Parques Nacionales

Miembro Comisión Educación y Comunicación CEC- IUCN

 

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