San Rafael, Mendoza martes 01 de diciembre de 2020

Los habitantes de la zona rural tienen donde hospedarse – Por: Carlos Benedetto

Era conocido, y aprovechado políticamente con promesas que nunca se cumplían, el hecho de que las personas que habitan la zona rural de Malargüe no podían venir a la ciudad cabecera a hacer trámites a menos que fueran “en el día”, si no tenían parientes en el casco urbano. Debían pagar un hotel, así como todos los años, si quieren asistir a la Fiesta Nacional del Chivo, o sea “su” fiesta, deben pagar la entrada como cualquier turista. Todo esto en el marco de un paulatino despoblamiento del campo, tema en el cual hemos estado haciendo distintas investigaciones, y el problema es más grave de lo que suponemos.

Ya hemos recogido testimonios en Puesto Rojas y los alrededores de la ruta a Las Leñas, donde algunos pobladores temen que el complejo turístico se convierta en campamento minero o petrolero (https://issuu.com/fade3/docs/dictamen_sectorial_alvear), tema sobre el cual en abril se publicará el informe de un sociólogo francés que hizo un estudio detallado con la asistencia de referentes sociales malargüinos.

También vimos el caso del Valle de Poti Malal, donde los puesteros han reaccionado adecuadamente, armando un Parador Turístico (https://cabalgatasenmalargue.webnode.es/) con apoyo de la Federación Argentina de Espeleología, que prepara una expedición al Valle para el próximo mes de febrero, según informamos oportunamente en http://piramideinformativa.com/2018/11/la-espeleologiamalarguina-sigue-jugando-en-primera-a-pesar-de-la-indiferencia-oficial/        y

http://piramideinformativa.com/2018/10/en-la-recta-final-haciauna-experiencia-espeleologica-binacional-en-el-surmendocino.

El camping del Parador turístico se inaugura este próximo viernes 7, con lo que dará comienzo su primera temporada. Pero no hubo apoyo oficial tampoco en esto.

En el tercer caso, Cerro Fortunoso, los pobladores nos han manifestado su preocupación por el hecho de que pueda producirse un despoblamiento inducido, a propósito de los problemas que han tenido, en el área de amortiguación del Área Protegida Payunia, con las actividades petroleras no controladas por la provincia y sobre el cual publicamos una denuncia en http://piramideinformativa.com/2018/11/a-buen-puerto-vas-por-lena, tema acerca del que debemos reconocer que el funcionario Hugo Kappes tuvo el buen tino de elevarla a las esferas provinciales, donde igualmente ya sabemos que la misma  no será atendida. Nos equivocamos respecto de Kappes, pero no nos equivocamos al pensar que iba a sacarse la brasa ardiente de las manos y patear a la tribuna, a 420 kilómetros, a una administración provincial que no escucha. Nos equivocamos al decir que los pobladores del Puesto Mansilla estaban mal asesorados. Luego comprobamos que no lo están.

Otro caso es el reciente veto del intendente Vergara a una ordenanza propiciada por el concejal (radical) Mauricio Martínez, por la que se dispone la capacitación de mano de obra malargüina para los trabajos de la futura represa de Portezuelo del Viento, cercana a Poti Malal. La represa, que iba a resolver los problemas del campo y su gente, parece que, si se hace, provocará problemas nuevos, y sabemos del enojo de todos los concejales, no sólo el joven Martínez.

En estos cuatro y otros casos, se nota la indiferencia cuando no la inoperancia o mala fe de las autoridades.

Frente a esta deserción  debe remarcarse que hay una senadora (Silvina Camiolo) y dos concejales (José Barro y Paola Jofré), que han tomado el toro por las astas, en varios sentidos: los tres, en equipo, están recorriendo el campo y hasta solventan de sus propios bolsillos el alquiler de un albergue de 6 habitaciones con baño, cocina, absolutamente gratis, para todos los que necesiten viajar a la ciudad y no puedan pagarse un hotel. Está ubicado en Cte. Rodríguez (O) 120, frente a un conocido lavadero de autos, y allí mismo la senadora Camiolo estableció su cuartel general: atiende los jueves (si la dejan) y viernes de 8 a 13 hs.; los otros días de la semana las inquietudes de los malargüinos  son recepcionadas por un empleado, cuyo sueldo también lo pagan los dos concejales y la senadora.

Cuando decimos “si la dejan” es porque, contrariamente a lo que la prensa oficialista viene publicando, la senadora Camiolo está sobresaturada de trabajo; ésto nos dice: “por normativa, los senadores no podemos formar parte de más de tres o cuatro comisiones, y yo estoy en seis, y a menudo tengo que quedarme en Mendoza los jueves y no puedo ocuparme de mi familia”, nos dijo, pero prefirió no opinar sobre sus detractores. Sí prestó atención a nuestras críticas respecto de su apoyo a la propuesta de modificación de la Ley 7722 del senador Agulles; si bien no estuvimos de acuerdo, convinimos en que nuestras razones deben ser discutidas con el debido respeto. Sobre todo porque nosotros vemos allí, en las actividades relacionadas con el agua y el extractivismo, serios problemas en el campo malargüino que está siendo diezmado. Muchos puestos se están quedando sin agua o se le mueren los animales.

Hay mucha tela para cortar en este tema tan conflictivo. Camiolo se queja de que el intendente, en tres oportunidades, no quiso recibirla. Desde su propio espacio la critican por ser “dialoguista” y, para despejar todas las dudas, ha sido elogiosamente mencionada en http://www.unidiversidad.com.ar/senadoras-mas-productivas-en-2018-que-sus-pares-varones, como una de las legisladoras que más proyectos ha presentado: “del “top 10”  ocho son mujeres. Las oficialistas Daniela García (UCR) y Cecilia Páez (PRO) y las justicialistas María Fernanda Lacoste y Ana Sevilla se ubican entre las que más iniciativas acercaron a la Legislatura”. Camiolo está en esa lista, con 143 proyectos, sin haber cumplido un año de gestión. Fue además la única persona con función pública que colaboró con los gastos del curso de espeleología dictado ante la comunidad catalana de Buenos Aires para fortalecer el Proyecto Poti Malal, según se cuenta en los artículos más arriba linkeados; el concejo deliberante archivó el tema ante un pedido de la misma FAdE, sin dar explicaciones.

Respecto de la cuestión petrolera y el fracking, Paola Jofré es la que más denuncia, en el Concejo, y a pesar de las burlas y chicanas de sus pares, que las nuevas técnicas petroleras no le están dando trabajo a los malargüinos. Y lo discute con argumentos irrefutables. También lamenta los comentarios adversos por su militancia en favor de los derechos humanos, especialmente de las mujeres; es obvio en una sociedad machista adoctrinada por el Instituto del Verbo Encarnado.

Lo cierto es que este trío de funcionarios en cargos electivos no sólo dedican al menos dos días de la semana a visitar el campo e interiorizarse de sus problemas, sino que además plasman hechos concretos como el albergue que mencionamos, y la  oficina que implementaron para atenderlos personalmente. Para el caso de Barro, dona la totalidad de su sueldo y vive de sus ingresos como empresario de servicios petroleros, la concejal Jofré dona una parte y tiene licencia sin goce de sueldo en el IPV y Camiolo dejó a un lado su trabajo de psicóloga en la que estaba teniendo particular éxito.

Hasta el momento Barro es el único político que pisa fuerte para el 2019, y dicen que todo ésto “lo está haciendo para ser el próximo intendente”, cosas que hasta los peronistas que más lo odian dan por descontado.

Carlos Benedetto

carlos.benedetto@malargueonline.com.ar

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