San Rafael, Mendoza martes 11 de diciembre de 2018

Las ultimas biblioteca encadenadas – Por: Beatriz Genchi Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica

Hoy en día los conceptos de “biblioteca” y “préstamos” están indisolublemente unidos. Si fuera de otra forma pensaríamos que algo no funciona como es debido. Pero las bibliotecas, además de garantizar el acceso a la cultura de todos los ciudadanos, tienen la función de preservar y salvaguardar los libros más valiosos o necesarios. Son muchas las bibliotecas que cuentan en sus fondos con ejemplares raros, primeras ediciones o manuscritos únicos. Así ha sido desde sus inicios.

En la Edad Media, antes de que Gutenberg inventara la imprenta, ya existía la costumbre de dividir los libros entre los que se prestaban y los que eran solo de consulta. Conscientes de que los libros en general eran un bien escaso y muy preciado, los monjes solían encadenar los libros de consulta a las estanterías, los bancos o los atriles para garantizar su conservación. Así nació la costumbre de encadenar bibliotecas, una práctica de la que apenas queda rastro en la actualidad. Sin embargo, existen todavía unas pocas bibliotecas que mantienen sus libros encadenados, tal y como se hiciera hace siglos.
Desde The Citadel en “Game of Thrones” hasta la biblioteca de Kamar-Taj en “Doctor Strange”, ha habido un resurgimiento en la cultura popular de libros antiguos encadenados a sus estantes.

En la Edad Media, encadenar libros a estanterías se convirtió en el sistema de seguridad más extendido y eficaz en las bibliotecas de toda Europa.

La biblioteca encadenada superviviente más grande del mundo es la   Biblioteca “The Chained Library” y se encuentra en la catedral de Hereford en el Reino Unido, donde todos los libros se guardan bajo llave en sus cadenas originales. Ha sido reconstruida en su arreglo original, exactamente como lo había sido desde 1611 hasta 1841. Con 229 manuscritos medievales todavía encerrados en sus estantes y explorando cómo la influencia de la biblioteca encadenada todavía se puede sentir en las bibliotecas modernas.

En una época en la que empezamos a preguntarnos si algún día el libro electrónico acabará sustituyendo al libro físico no nos viene mal una pizca de ese amor por los libros.

Gentileza: Beatriz Genchi – beagenchi@hotmail.com

Museóloga-Gestora Cultural-Artista Plástica.

 

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